Libros

Libros
A virtual library of free digital books and magazines in pdf format, of the most varied and interesting contents that I make available to you, for your reading. How can I access books and magazines? Too easy! Just go to the link included at the end of the page in each title and click. Immediately you will have access to the complete book to read from any device connected to the Internet.

aviso

aviso
LEGAL NOTICE: Unless otherwise stated, this is a Blog for educational and entertainment purposes, dedicated to the reading of books and magazines of the most varied subjects: (History, Literature, Arts, Philosophy, Psychology, Sciences, Economy , etc.). Only a small information of the book or the magazine is given and the address or link where you can arrive. Enjoy them.

LIBROS EN CALAMEO

Mostrando entradas con la etiqueta Literatura italiana. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Literatura italiana. Mostrar todas las entradas

19 de octubre de 2017

LAS MARAVILLAS DEL 2000 - Emilio Salgari

LAS MARAVILLAS DEL 2000 - Emilio Salgari
PRIMERA PARTE
LA FLOR DE LA RESURRECCIÓN
El pequeño vapor que una vez a la semana hace el servicio postal entre Nueva York, la ciudad más populosa de los Estados Unidos de Norteamérica, y la minúscula población de la isla de Nantucket, había entrado aquella mañana en el pequeño puerto con un solo
pasajero. Durante el otoño, terminada la estación balnearia, eran rarísimas las personas que llegaban a esa isla, habitada sólo por unas mil familias de pescadores que no se ocupaban de otra cosa que de arrojar sus redes en las aguas del Atlántico.
-Señor Brandok -había gritado el piloto cuando el vapor estuvo anclado junto al desembarcadero de madera-, ya hemos llegado.
El pasajero, que durante toda la travesía había permanecido sentado en la proa sin intercambiar una palabra con nadie, se levantó con cierto aire de aburrimiento, que no pasó inadvertido ni para el piloto ni para los cuatro marineros.
-Las diversiones de Nueva York no le han curado su spleen -murmuró el timonel dirigiéndose a sus hombres-. Y, sin embargo, ¿qué le falta? Es bello, joven y rico… ¡si yo estuviese en su lugar!
El pasajero era, en efecto, un hermoso joven, tenía entre veinticinco y veintiocho años, era alto y bien conformado, como lo son ordinariamente todos los norteamericanos, esos hermanos gemelos de los ingleses, de líneas regulares, ojos azules y cabello rubio.
No obstante había en su mirada un no sé qué triste y vago que conmovía de inmediato a cuantos se le acercaban, y sus movimientos tenían un no sé qué de pesadez y cansancio que contrastaba vivamente con su aspecto robusto y lozano.
Se hubiera pensado que un mal misterioso minaba su juventud y su salud, a pesar del bello tinte sonrosado de su piel, ese tinte que indica la riqueza y la bondad de la sangre de la fuerte raza anglosajona.
Como hemos dicho, al oír la voz del piloto el señor Brandok se levantó casi con esfuerzo y como si en ese momento despertara de un largo sueño.
Bostezó dos o tres veces, miró soñoliento la orilla, tocó apenas el ala de su sombrero respondiendo al saludo respetuoso de los marineros, y bajó lentamente al muelle de madera.
En vez de encaminarse hacia el poblado cuyas casas se alineaban a doscientos pasos del puerto, marchó a lo largo de la costa con las manos metidas en los bolsillos del pantalón y los ojos medio cerrados, como si fuese presa de una especie de sonambulismo.
Cuando llegó a un extremo del poblado se detuvo y abrió los ojos, fijándolos en un grupo de chicos descalzos a pesar del aire punzante y que corrían por los médanos riendo y gritando.
-He aquí seres felices -murmuró Brandok con tono de envidia-; éstos, al menos, no saben qué es el spleen.
(136 páginas - idioma: español)

https://issuu.com/repolidoblaz/docs/las_maravillas_del_2000_-_emilio_sa

17 de octubre de 2017

AGUILAS DE LA ESTEPA - Emilio Salgari

AGUILAS DE LA ESTEPA - Emilio Salgari
CAPITULO 1
UN SUPLICIO ESPANTOSO
-¡A él, sartos!… ¡Ahí está!…
Alaridos ensordecedores respondieron a este grito y una ola humana se derramó por las angostas callejuelas de la aldea flanqueadas por pequeñas casas de adobe, de color gris y miserable aspecto, como todas las habitadas por los turcomanos no nómades de la gran estepa turana.
-¡Deténganlo con una bala en el cráneo!
-¡Maten a ese perro! … ¡Fuego!…
Una voz autoritaria que no admitía réplica dominó todo ese alboroto.
-¡Guay de quien dispare!! … Cien “thomanes”{1} al que me lo traiga vivo!
El que había pronunciado estas palabras era un soberbio tipo de anciano, mayor de sesenta años, de aspecto rudo y robusto, anchas espaldas, brazos musculosos y bronceada piel que los vientos punzantes y los rayos ardientes del sol de la estepa habían vuelto áspera. Sus ojos negros y brillantes, la nariz como pico de loro y una larga barba blanca le cubría hasta la mitad del pecho. Por las prendas que vestía se notaba en seguida que pertenecía a una clase elevada: su amplio turbante era de abigarrada seda entretejida con hilos de oro; la casaca de paño fino con alamares de plata y las botas, de punto muy levantada, de marroquí rojo. Empuñaba un auténtico sable de Damasco, una de esas famosas hojas que se fabricaban antiguamente en la célebre ciudad y que parecían estar formadas por sutilísimas láminas de acero superpuestas para que fueran flexibles hasta la empuñadura.
A la orden del anciano todos los hombres que lo rodeaban bajaron los fusiles y pistolas y echaron mano de sus “cangiares”, arma muy parecida al “yatagán” de los turcos, para proseguir su furiosa carrera a los gritos de: -¡Atrápenlo!… ¡Rápido!
(136 páginas - idioma:español)

https://issuu.com/repolidoblaz/docs/aguilas_de_la_estepa_-_emilio_salga

16 de octubre de 2017

LA REINA DE LOS CARIBES - EMILIO SALGARI

LA REINA DE LOS CARIBES - EMILIO SALGARI

CAPÍTULO I
EL CORSARIO NEGRO
El mar Caribe, en plena tormenta, mugía furioso lanzando verdaderas montañas de agua contra los muelles de Puerto-Limón y las playas de Nicaragua y de Costa Rica.
El astro del día, rojo como un disco de cobre, sólo proyectaba pálidos rayos.
No llovía; pero las cataratas del cielo no debían de tardar en abrirse.
Tan sólo algunos pescadores y algunos soldados de la pequeña guarnición española se habían atrevido a permanecer en la playa.
Un motivo, sin duda muy grave, los obligaba a estar en acecho. Hacía algunas horas que había sido señalada una nave en la línea del horizonte, y por la dirección de su velamen, parecía tener intención de buscar un refugio en la pequeña bahía.
Cualquier nave que viniese de alta mar producía una viva emoción en las poblaciones españolas de las colonias del golfo de México.
Bastaba que se notase algo sospechoso en las maniobras de las naves que arribaban, para que las mujeres y los niños corrieran a encerrarse en sus casas y los hombres se armaran precipitadamente.
Si la bandera era española, la saludaban con estrepitosas vivas, celebrando el raro caso de haber esquivado los cruceros de los corsarios.
Los desmanes y saqueos llevados a cabo por Pedro el Grande, Brazo de Hierro, John Davis, Montbar, el Corsario Negro y sus hermanos el Rojo y el Verde y el Olonés, habían sembrado el pánico en todas las colonias del golfo.
Viendo aparecer aquella nave, los pocos habitantes que se habían detenido en la playa a contemplar la furia del mar habían renunciado a la idea de volver a sus casas, no sabiendo aún si tenían que habérselas con algún velero español o con algún osado filibustero.
Viva inquietud se reflejaba en el rostro de todos, tanto pescadores como soldados.
-¡Nuestra Señora del Pilar nos proteja- decía un viejo marinero, moreno como un mestizo y asaz barbudo-; pero, os digo, amigos, que esa nave no es de las nuestras! ¿Quién se atrevería con semejante tormenta a empeñar tal lucha a tanta distancia del puerto, si no fuese tripulada por los hijos del Diablo, esos bandidos de las Tortugas?
-¿Estáis seguro de que se dirige hacia aquí? -preguntó un sargento que estaba en un grupo de soldados.
-Segurísimo, señor Vasco. ¡Mirad! Ha dado una bordada hacia el Cabo Blanco, y ahora se prepara a volver sobre sus pasos.
(118 páginas - idioma: español)

https://issuu.com/repolidoblaz/docs/la_reina_de_los_caribes_-_emilio_sa