Libros

Libros
A virtual library of free digital books and magazines in pdf format, of the most varied and interesting contents that I make available to you, for your reading. How can I access books and magazines? Too easy! Just go to the link included at the end of the page in each title and click. Immediately you will have access to the complete book to read from any device connected to the Internet.

aviso

aviso
LEGAL NOTICE: Unless otherwise stated, this is a Blog for educational and entertainment purposes, dedicated to the reading of books and magazines of the most varied subjects: (History, Literature, Arts, Philosophy, Psychology, Sciences, Economy , etc.). Only a small information of the book or the magazine is given and the address or link where you can arrive. Enjoy them.

LIBROS EN CALAMEO

Mostrando entradas con la etiqueta Rudyard Kipling. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Rudyard Kipling. Mostrar todas las entradas

16 de enero de 2020

CAPITANES INTRÉPIDOS

CAPITANES INTRÉPIDOS
Rudyard Kipling         

LA gastada puerta abierta del salón de fumar dejaba pasar la niebla del Atlántico Norte, mientras el gran barco de pasajeros se hundía y se elevaba, sonando su sirena para avisar a los barquichuelos de la flota de pescadores.
-Ese chico, Cheyne, es la mayor molestia de a bordo -dijo un hombre cerrando la puerta de un portazo-. No lo necesitamos aquí. Es demasiado desvergonzado.
Un alemán de pelo blanco extendió la mano para apoderarse de un sandwich y farfulló mientras mordía:
-Conozco esa ralea. Abunda en Ameriga. Siempre digo que deberrían permitir la imporrtación libre de desechos de cuero para correas.
-¡Bah! Realmente, no es un mal muchacho. Merece más que se le compadezca - comentó un neoyorquino arrastrando las palabras mientras estaba echado cuan largo era sobre los almohadones- Desde que era una criatura lo han arrastrado de un hotel a otro.
Esta mañana estuve hablando con su madre. Es una mujer encantadora, que no cree que pueda manejarlo. Lo llevan a Europa a que termine su educación.
Un señor de Filadelfia, acurrucado en un rincón, comentó:
-Su educación no ha empezado aún. Ese muchacho tiene doscientos dólares mensuales para sus gastos. Él me lo ha dicho. Y todavía no ha cumplido dieciséis años.
-Su padrre posee varrias líneas de ferrrocarril, ¿no es así? -preguntó el alemán.
-Sí, y, además, minas, aserraderos y barcos. Tiene una casa en San Diego y otra en Los Ángeles. Posee media docena de líneas de ferrocarril, como también la mitad de los bosques de la costa del Pacífico, y deja que su mujer gaste el dinero -prosiguió cansino el
de Filadelfia-. Parece que el clima del oeste no le conviene. Se pasa la vida viajando con su hijo y sus nervios, tratando de averiguar lo que puede divertir a su vástago. Supongo que empieza en Florida, sigue por los Adirondacks, Lakewood, Hot Springs, Nueva York
y vuelta a empezar otra vez. La verdad es que el muchacho no parece otra cosa que un empleado de hotel de segunda clase. Cuando vuelva de Europa no habrá quien lo aguante.
-¿Por qué su viejo no se ocupa personalmente de él? -preguntó una voz.
-El padre se ocupa de hacer dinero. Supongo que no querrá que lo molesten. Dentro de unos pocos años advertirá su error. Es una lástima, porque, a pesar de todo, el muchacho no es malo en el fondo, si alguien se tomara la molestia de descubrirlo.

112 páginas
Idioma: español





1 de enero de 2018

EL LIBRO DE LAS TIERRAS VÍRGENES - Rudyard Kipling

EL LIBRO DE LAS TIERRAS VÍRGENES - Rudyard Kipling
PRÓLOGO DEL AUTOR.
Numerosas son las consultas a especialistas generosos que exige una obra como la presente, y el autor faltaría, a todas luces, al deber que le impone el modo como aquéllas han sido contestadas, si dejara aquí de hacer constar su gratitud para que tenga la mayor publicidad
posible.
Debo dar gracias, en primer término, al sabio y distinguido Bahadur Shah, elefante destinado a la conducción de bagajes, que lleva el número 174 en el libro de registro oficial de la India, el cual, junto con su amable hermana Pudmini, suministró con la mayor galantería la historia de
"Toomai el de los elefantes" y buena parte de la información contenida en "Los servidores de Su Majestad".
Las aventuras de Mowgli fueron recogidas, en varias épocas y lugares, de multitud de fuentes, sobre las cuales desean los interesados que se guarde el más estricto incógnito. Sin embargo, a tanta distancia, el autor se considera en libertad para dar las gracias, también, a un caballero
indio de los de vieja cepa, a un apreciable habitante de las más altas lomas de Jakko, por su persuasiva aunque algo mordaz crítica de los rasgos típicos de su raza: los presbipitecos
(Género de mamíferos cuadrúmanos cuya especie típica vive en Sumatra --N. del T.--), Sahi, sabio diligentísimo y hábil, miembro de una disuelta manada que vagaba por las tierras de Seeonee, y un artista conocidísimo en la mayor parte de las ferias locales de la India meridional donde atrae a toda la juventud y a cuanto hay de bello y culto en muchas aldeas, bailando, puesto el bozal, con su amo, han contribuido también a este libro con valiosísimos datos acerca de diversas gentes, maneras y costumbres. De éstos se ha usado abundantemente en las narraciones tituladas: "¡Al tigre! ¡Al tigre!", "La caza de Kaa" y "Los hermanos de Mowgli".
Deber de gratitud es igualmente para el autor el confesar que el cuento "'Rikki-tikki-tavi" es, en sus líneas generales, el mismo que le relató uno de los principales erpetólogos de la India septentrional, atrevido e independiente investigador que, resuelto "no a vivir, sino a saber", sacrificó su vida al estudio incesante de la Thanatofidia oriental. Una feliz casualidad permitió al autor, viajando a bordo del Emperatriz de la India, ser útil a uno de sus compañeros de viaje.
Quienes leyeren el cuento "La foca blanca" podrán juzgar por sí mismos si no es éste un espléndido pago a sus pobres servicios.

( 252 páginas - idioma:español )

https://issuu.com/repolidoblaz/docs/el_libro_de_las_tierras_virgenes_-_

https://view.publitas.com/p222-16403/el-libro-de-las-tierras-virgenes-rudyard-kipling/page/1